jueves, 8 de abril de 2010

Olvidados

Vasto es el campo de los hijos sin ascendencia.
No por huérfanos
ni por trompetas de guerras.
Vasto es el cuarto del hijo arrumado,
el que se consuela en un juego solitario
conversando con amigos imaginarios.

Amplia es la paleta de colores
que se ofrecen en las paredes,
porque no hay asomo de luces
en los lienzos vacíos del cuarto principal.

En la caja de resonancia
hay ausencia de sonidos,
ni un suspiro resopla
desde la superficie carnosa
dónde nace el apellido paterno.

Grande y silencioso es el campo
de los pasatiempos atrapados
en los corazones disecados
de los infantiles recuerdos.
En las ganas petrificadas
de los niños abandonados.
En el clóset del olvido
del paterno descuido.

Infértil es el campo de los hijos sin destino,
no por ausencia del primer apellido
ni por falta de heredad sanguínea,
en sus cielos no hay estrella guía.
Oscuros son los cuartos de los hijos arrumados,
los que se consuelan hurgando narices,
esperando la bendición de su semilla de origen.

original de janos65

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