miércoles, 28 de abril de 2010

El pilar mayor


En mi sueño, mi hermano,
hablando lengua mortal.
El pilar mayor, el primogénito, el coloso,
el que vino antes que todos y probó
los albores del mundo cruel,
sabores dulces y amargos.

Respiró el mismo aire,
el aliento del padre.
El furor, el temple de su carácter,
puso él sus robicundas nalgas
como si fueran dos tiernas mejillas
en un altar para sacrificio;
sobre ellas se posaron los dedos de rojo fuego,
por primera vez sus lágrimas de sangre emergieron,
del pilar mayor manaron gotas de cal,
seca savia, la del árbol del centro, la semilla inicial.

La primera raíz de nuestros dedos, él era sus uñas,
sus brazos, sus ramas, se extendieron
y no arrojaron sombras ni dudas.
Sus frutos crecieron, cayeron al suelo
y fueron sólo para él;
probó su tentación, se colmó y las devolvió,
no todas fueron buenas mi malas.

Sus hojas se desprendieron de sus anhelos,
volaron tan lejos como se los permitió.
El viento jugueteó con ellos,
como gatito que se divierte con un ovillo
La corriente de aire también lo hizo
con su mundo, lanzando dados sobre un tablero
y lo arrastró muy temprano fuera del patio de juego,
dejó de ser el pilar mayor, el sostén del patio de dedos
y de la uña que cubría la tierna piel de los pequeños.

Aventurarse era su primera misión,
antes de que la barba creciera, al mundo abierto.
Adiós hermano, fuiste acaso nuestro verdadero pilar.
El refuerzo del templo familiar, la columna de hierro.
La voz de voces, la luz blanca dentro y detrás del espejo.
El hombre que veía lo evidente y los secretos del juego.

Soñé contigo; con tu voz de cielo, con tu piel de fuego.
Eras de nuevo el pilar mayor, el árbol del centro.

original de janos65

2 comentarios:

Juan Csernath dijo...

Siempre es buno conservar el Pilar del centro. En la mente en el corazón, en la piel, en el apellido. Siempre hay que mirar arriba y reconocer que el pilar Mayor existe...

Juan Csernath dijo...

Fe de erratas: ... es bueno...