lunes, 24 de mayo de 2010

Yo no veo gran cosa

Quizás te pienses demasiado prudente
¡Eso es virtuoso y juicioso!
y así evitas escaleras de espinas,
tal vez sólo quieras arriesgarte con las rosas.
No hay salvavidas para los problemas del día.
Ni playa mansa y segura, ni mar sin olas furiosas,
ni corriente tramposa que desee arrancarle el corazón a un alma.
¡Hacerla perla de una ostra!
¡Hacerla carnada de estrellas!
Quizás te veas alejada de los gritos fanfarrones de la calle,
de las manos lujuriosas y molestas, eso es buena cosa.
Desterrarse a una isla sin costa también puede ser prudente.
Ermitaña vida escrita para lo que habita en el ser.
Mirar los barcos pasar sin expresarle una señal de auxilio.
¡Eso es alejarse de todos y todos los peligros!
Yo no veo gran cosa en pensar tanto algo,
se enredan las ganas de hacer y de querer.
Yo no veo gran cosa siguiendo seguras intrucciones,
pero claro, vivir así eso es un juego muy seguro.
¡Eso sí! Veo a una solitaria rosa, en medio de un perfecto jardín,
rosa en medio de pobladas cejas de hombres, demasiadas gruesas,
demasiadas viejas, demasiado tiempo transcurrido.
Eso será lo que toca; luego de pensar demasiado las cosas.

Juan Csernath

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