domingo, 30 de mayo de 2010

¡Bah!

Puedo temer, ser hoja seca entonces.
Debo temblar, más nunca llorar
por causa de los profanadores de mentes,
calumniadores de profesión.
En ellos se anidan huevos sin vida
y crecen bacterias que mastican sus lenguas,
en sus cabezas creen tener la argenta luz de la verdad.

Puedo temer, no, ya no más.
Hay palabras huecas que no arrojan sombras de miedo
y ojos prejuiciosos que sólo ponderan su propio acento,
no colocan comas ni puntos en ninguno de sus criterios.

Debo temblar, no, ya no más.
Hay pensamientos muertos sin legado ni futuro,
en ellos pulula y se multiplica la larva de la envidia.
Hay ojos que no escuchan cantos, oídos que no ven cielos,
ni fuerte emoción que bombee sangre de toro, vivo furor,
ni mano que sostenga entre los dedos verbo en la oración.

Veo un grupo de escuchas
que simplemente se entregan a la dulce lisonja.

¿Debo llorar?
Tal vez sí, por los tontos tímpanos que se embelesan
en tiernas e insulsas letras de complacencia.
Lamentarse por los que no ven más allá
del alcance de sus brazos,
donde el tamaño y la gloria de su mundo
no alcanza ni un palmo de grandeza.

original de janos65

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