sábado, 1 de mayo de 2010

EMPLUMADA AVE MARINA

Extraña y emplumada ave marina,
por qué aguardas pacientemente al final del muelle.
Te yergues, te escondes entre las sombras de la mar
y aparentas ser un frío e impío busto sobre piedra de sal

No te inmutes ni aletees tus guardados pesares
No alargues tu cuello por mí, retráelo ante la duda
Tu pico puntiagudo no bosteza, ni alimenta mis miedos
Se esboza en tu plumaje la sorpresa de verme vivo;
es entonces que te concentras ante mi inesperada
y espectral presencia ¡Soy niebla de mar!

Mis pasos desnudos comen granos de la fría arena
No reconocen a los difuntos caracoles traídos por la marea
desde exóticas y lejanas playas olvidadas,
son testigos, depósitos de muerte de otros mundos sobre esta orilla desfigurada,
confirmando que desde hace mucho esta ya no es la misma playa
Ni el muelle que lame la mar, ni las rocas que acorazan sus costados,
peñones que lo protegen contra las frías manos, golpes de las olas

Mis pies están muy cansados, pesados y enrojecidos,
llagados de tanto andar descalzo pagando tu castigo
Ya no me buscan los murmullos de la brisa de ultramar
En mi corazón palpita el temor,
palpita la certeza de que tú eres la misteriosa e inmutable;
la emplumada ave marina.

Esperas cada día, después que el mar se traga el sol
y el renacer de las palabras, del amor de antaño
El mismo que deposita sus huevos antes del amanecer,
disfrazado por la densa y salada bruma del océano,
sobre los maderos roídos del viejo y salitroso muelle

Emplumada ave marina,
precisamente has venido esta noche sin luna
luego de mil ausencias sin tus visitas nocturnas
a manchar el viejo muelle con tu espeso recuerdo
para arrancar más plumas del pasado ya vivido,
para arrojarme al fondo de aquellos graves sonidos,
amores que nunca se ahogaron,
todavía flotanentre las fuerzas colosales e inmortales de las olas
Amores que nunca perecen, ni por causa de la mortal marea roja
Y aunque hoy tú seas emplumada ave marina
y yo un fantasma que camina sobre el muelle,
sigue escuchándose sobre sus podridos maderos
tus mudos, tus tristes lamentos; emplumada ave marina.

Emplumada ave marina
Esfinge que emerge de las aguas oscuras
Silueta de huesos sacros de los cielos sin luna
Voz del mar, canto sin gloria, susurro de tormenta,
ya no platicas ni dejas tus huellas, calla tus penas
y envías a la orilla tus mensajes enrollados en tus plumas muertas
palabras de amor que cuando baja la oscura marea,
dejan al descubierto sobre la costa las conchas vacías de nuestro mal

Emplumada ave marina
No levantes más nunca el vuelo, ni te perturbes
cuando mi cuerpo rechine como viejo y descolorido bote
que se deshace a causa del aliento de sal, brisa del mar
Aún mi casco resiste los embates de tus negados besos,
secuelas escritas y verdaderas; derrotas de mis batallas

Te llamo esta noche con fuerza demoledora,
invoco tu deuda
Acorto las distancias entre mi orilla y la tuya,
aparto de mis ojos de las aguas oscuras
para darle paso a tus tierras rojas,
movedizas,
temerosas,
temblorosas

Emplumada ave marina,
cuervo vigilante de los siete mares,
oscura sombra, silueta de salitre,
por qué sigues esperándome cada noche,
por qué te yergues como busto sobre fría piedra de sal,
por qué no emites sonido de reclamo y me castigas
con tus plumas marchitas por el silencio

Por qué sigues volando a este viejo y olvidado muelle,
testigo de agua, testigo de sal de los niños del ayer,
testigo maldito de los errores enterrados en el fondo marino,
por qué ahora, y no antes,
te presentas todas las noches sin aviso
como emplumada ave marina.

Juan Csernath

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