sábado, 2 de febrero de 2013

Bestias del corazón


Mi mundo se mueve a la velocidad de tus pies
Si tú te detienes mi cabeza colapsa
Mi otra cara, la que nunca sabes ver, es de un intenso blanco y negro
Mientras que el frente de mi Universo, la fachada que debe ser,  es full color
Pero siempre me escondo en la fría cara de la soledad
Juego con un spot de luz solo para mi
En el aire flotan las partículas de polvo que se han de juntar
para formar esa cara que se extravió en el tiempo
Faz que el tiempo hizo envejecer, vil artilugio de los Dioses
Se atrevieron a borrar lo hermoso de tus facciones
Hicieron caer estrellas de lágrimas sobre aquella blanca piel
y sembraron para siempre pecas como cruces que se han de cargar
No reces, yo lo haré por ti, siempre en mi corazón hay un salmo
que recita con pasión las oraciones de protección
Mientras, yo sigo oculto en la cara fría de la soledad

Una bestia se mueve entre los árboles gigantescos del bosque
En éste no debes entrar, porque en mi corazón hay otra bestia
que espera salir para defender lo que antes no supe hacer
Sé que en la muerte tomaré la victoria que en vida se me negó
Sé que en la muerte vengaré las ofensas que en vida se me encajaron en el corazón
He visto bestias cerrando almas, clausurando relaciones
Declarándose dictadores de los amores
¿Y por qué?
¿ Por qué los dioses envían semejantes destructores?
¿Por qué no envían valientes defensores?
¿Por qué no dejan caer fuertes espadas de acero?
¿Por qué no incineran al miedo con poderosos truenos?
¿Por qué los buenos corazones se siembran en terrenos cenagosos?
¿Por qué los malos corazones crecen fuertes y poderosos?
¿Por qué los bondadosos caen ante despiadados invasores?
¿Por qué puede más el hombre vil, si apenas es uno contra mil?
Bestias que se visten con lino pulcro y blanco
y se hacen llamar nuevos redentores
Por eso permanezco sentado en la oscuridad de la otra cara de la fría soledad
Allí no hay una bestia que quiera algo de mi
Allí hay un trébol, una rosa, y cuando quiero enciendo un Sol
Cuando quiero, lloro para llenar de invierno mi estación
Allí solo están las cicatrices de mi corazón
Sanando, sanando
Sonriendo, sonriendo
No hay reglas que romper
No hay crimen que cometer
Ni calles de las que hay que cuidarse
Pero sí, un rostro blanco y negro
Un Universo a full color,
la fachada que debe ser,
para los otros,
para las bestias del corazón

Juan Csernath
2.feb.2013

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