domingo, 29 de noviembre de 2009

BICICLETA

Calle de colores pasteles. Dama que canta en su ventana colgando la ropa a secar, espera al viento, llama al sol, ha dejado sus manos entre tanto jabón y una burbuja le ha dicho que remoje sus ganas en otro lugar.

Una vieja bicicleta, tan vieja que parece una anciana de huesos muy delgados. Levanta hojas otoñales, rojizas, pardas, son faldas de mujeres que se elevan con el silbido del viento; el que ha invocado la dama de la ventana.

Maullido de un gatito. Calles tapizadas de piedras por alguna protesta de civiles levantiscos; hormigas trabajadoras. Más hojas que se levantan, cabellos que se desprenden gracias a la tonada del viento, el que ha llamado la dama, la misma que ahora remoja sus ganas en tina que filtra las horas de espera.

Las nubes cambian de colores, como si lanzaran polvos de piedrecillas molidas; lapislázuli, cobrizo, rosa naranja, dramatismo tecnicolor, teloneros de nubarrones grises, los mismos a los que le teme la dama que perdió sus manos entre pompas de jabón.

Pasos apresurados mientras bajan los vapores del firmamento, es el misterio que flota entre pájaros de bastones. Palo seco, palo rosa, palo fuerte, palo y otro palo, que ayuda a la anciana a dar sus pasos, mientras la dama de la ventana se queda mirando los rayos que se escurren entre los nubarrones grises, pardos y rosas.

La vieja bicicleta, de huesos fuertes como el hierro, te dejan frente a la puerta de la dama que lava la ropa, la misma que espera que llegues hace horas, para que mires sus manos, las mismas que hace tiempo ignoras.

original de Janos65

1 comentario:

vanessa csernath dijo...

estoy muy orgullosa de ti eres un modelo a seguir para mi... sigue escribiendo me encanta lo que haces... cada inspiracion es distinta y es perfecta