jueves, 26 de noviembre de 2009

Acto de soledad

Te despojas de los guantes,
te manchas de barro,
uñas enterradas,
sombrero sobre la espalda,
el cuello se pinta de rojo en la fría mañana.

Todo es demasiado marrón,
lombrices asoman sus babosos extremos,
cuál la cabeza cuál su final,
parecen tiernos fideos resbalosos y rosados.

Zapatos sucios
hundidos hasta los tobillos.
Dedos maltratados
sembrados en tierra,
magullados pero felices.

Repique de pájaros,
es el llamado que estabas esperando.
Aroma en la neblina,
espesura que se adosa a las bolitas
de barros de las lombrices.

Un gran agujero,
una garganta más para celebrar la tierra,
manos adentro sacando piedras,
guijarros escondiendo monedas.
Apartas montoncitos de tierra,
nombre para cada montículo,
parecen volcanes de estiércol,
parecen promontorios mortuorios.
Un escarabajo prensa un dedo,
una hormiga pasea indiferente,
dos ciempies zigzaguean.

Comienza a deslizarse la mañana hacia el mediodía,
te nacen plumas de avestruz y escondes tu cabeza,
hueles la madre tierra,
sabe a piedra, hierba,
huesos esparcidos,
a tierra negra,
barro húmedo,
vida y putrefacción,
escarbas la tierra por un viejo tesoro:
desenterrar un instante de soledad.
original de Janos65

1 comentario:

Juan Csernath dijo...
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