domingo, 25 de julio de 2010

Desde aquí…

Desde mi habitación solo escucho una voz,

la que no me deja mover,

la que clava al suelo mis pies.

Desde mi ventana veo a un niño perder,

bajar la cabeza y darle la espalda a la vida.

Desde mi cabeza veo un tren al que nunca subiré,

iniciar un viaje a cualquier lugar que no visitaré.

Desde lo lejos veo una pandilla de diablillos que vocifera

palabras de odio para sembrar almas en el pavimento.

Desde mis ojos veo a una madre atravesar un pasillo

y enterrarse en sus manos para regar flores de lágrimas.

Desde mi puerta veo una nevera vacía, bocas sin dientes.

Desde mi alma veo vidas perdidas, lamentos,

un cigarrillo que se lanza de espalda al vacío,

yace humeante sobre la acera brillante de la indiferencia.

Desde mi balcón la veo a ella languidecer como una planta que se marchita,

hace ya tanto que no recibe un beso de fresca agua.

Desde mi pupitre veo niños reír, hacerse adultos malvados.

Al salir del elevador de mi torre de cristal

veo tres almas a las deriva sin saber ya que soñar.

Me he sentado allí, a observar como las vidas se diluyen

como una mezcla de polvo en dos dedos de agua,

aliento que se escapa de las manos para partirse en mil trozos de dolor.

Desde aquí, desde mi cuarto he visto casi todo

clavado por la feroz voz de la soledad.



original de janos65
(juan csernath)

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