jueves, 11 de septiembre de 2014

La fragilidad de la vida

Fuimos jóvenes e invencibles
lozanos y frescos como un amanecer
No había mal ni virus que nos tocase
No sufrimos herida mortal que nos arrebatase el aliento
Somos y seguimos  viriles, robustos y rubicundos
¿Quién lanza desde el cielo el trueno de Zeus para quebrantar nuestro camino?
No, no había nadie quien pusiera piedra y tropiezo,
pero al voltear la página de la vida
nos percatamos con amargura que la hoja se arruga,
que el papel no es tan terso ni liso como ayer
Que los días pesan como plomo
Que el vuelo no alcanza altura como antaño
Repentinamente un hilo de voz nos comunica
que un amigo ha partido de súbito hacia las estrellas
No se sabe cuándo
no se sabe cómo
pero es un golpe seco al rostro,
sin guante blanco,
casi artero
Nos recuerda que todos pertenecemos al polvo
Quedamos perplejos
Paralizados
Inmóviles
Estupefactos
Alarmados
Una lágrima se escapa ante tal impacto
porque nunca creímos que poco a poco
a todos nos iría tocando la puerta
la capucha con la hoz
y la parca de grave rostro
En sus huesudas manos extienden un pergamino
con una frase de hielo,
con unas letras mortales:
-          Aquí vengo tocando mi oscura campana
para recordarles a vosotros, humanos,
la fragilidad de la vida

Juan Csernath
11.09.2014

Porque Gabriel Porras se marchó sin aviso…

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