lunes, 8 de noviembre de 2010

La pared


 La pared

Soy parte de la pared
me escurro en espacios pequeños
entre caminos que son grietas oscuras
donde el cielo es del color del ladrillo
y el sol es un fósforo encendido frotado contra el muro.
El agua siempre cae en cascadas
como lágrimas interminables de una promesa perdida
y se absorben a través de la porosa piel de cal.
Mejillas de friso humedecidas,
maquilladas con polvo y tierra.
Soy parte de la pared, y no soy nada.
Me miro en ella buscando un nombre.
Tomo un trozo de carboncillo y plasmo una letra.
Es la inicial de la nada y no termina en una palabra.
Sólo es una raya, un punto de inicio, una idea inacabada.
Soy parte de la pared.
Soy una ceguera blanca.
Un muro calcinado y maltratado.
Una dama de piedra esperando ser ultrajada,
un pie usurpando lo blanco,
una espalda contra el muro sudando,
gotas de sangre salpicando la noche.
Allí ha muerto alguien y la pared ha bebido su vida.
Se ha llevado la sombra de un hombre bajo sus ladrillos
y como la vida, sigue en las mandíbulas de una hormiga,
en esa pared no hay testigos
en consecuencia no ha pasado nada
y la vida se pierde en la mandíbula de una hormiga
que también es parte de la pared,
y mi piel, ahora, es parte de su nada.

original de janos65 – juan csernath


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