lunes, 27 de octubre de 2014

Sumar espinas al dolor

Hoy entraste a un cuarto vacío
en éste la bombilla ya estaba quemada
la oscuridad te abrazaba desde antes,
no entiendo el por qué
ya que tu alma es la envidia de las luciérnagas
Esa oscuridad te condujo hacia la nada
donde pensabas que nada sucedía
que allí tu cuerpo yacería sin heridas
sin deudas
sin llantos
sin problemas

Pasaste de la tierra al aire en un insano instante
Creíste que flotar breves segundos te sanaría
que en ese espacio inalcanzable tu alma permanecería intocable
¿Vistes tus huesos?
Yo los escuché crujir en la lejanía
Tu alegre voz viajó hasta mi casa
el dolor se quedó rebotando en mis paredes
mis dudas sobre la existencia se extendieron como raíces negras
La oscuridad tomó tu mano un segundo
y la locura hizo contigo de las suyas
Pensaste que tu cuerpo se quebraría
que ya no tendrías deudas
ni problemas
ni presiones terrenas
Que ya nada te dañaría
pero no pensaste bien en el dolor que en mi lar se clavaría

No flotes más por breves segundos
cambia la bombilla de la casa
y dale luz a tu alma atribulada
Vive en la voz incandescente de tu hijo
verás por medio de su luz que siempre hay una salida
La muerte eternamente aguarda
No apresures a lo que vinimos
Somos simples pasajeros en el vagón de la vida
para que tanto dolor sin sentido
si el final desde que nacemos está escrito
Piensa un poco
saca a pasear el buen sentido
no sumes más espinas al dolor
y barre las hojas marchitas de tu vida

Juan Csernath
22.10.2014


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