viernes, 10 de mayo de 2013

Desenterrar los recuerdos

Excavando capas rugosas del cerebro
desenterrando neuronas archivadas por el tiempo
contestando preguntas al sonido de un cencerro
condicionados estamos a la tristeza por la derrota de nuestros cuerpos
En el ojo platinado hay un presente que destroza todo sueño
¿hacia dónde miramos para  no caminar por los cañones de los viejos?

Arqueólogo de mi propio cuerpo
Arqueólogo de nuestros recuerdos
Desentierro el primer beso robado sobre una piedra de granito
descubro aquella mano pintada en la cueva de tu pecho
despierto el sentido del calor de aquellos pueriles días
de los púber que fuimos escondiéndonos detrás de las mudas paredes
Huyendo de los monstruos
De los pretos cuervos
De los infames puercos
De los miserables sujetos
Te diste cuenta de lo ciegos que fuimos al tomar distintos caminos
Fatal fue separarnos en el jardín de hiedra del monstruoso Minotauro

Excavo capas rugosas de tu cerebro y descubro un pétalo cristalizado de rosa
Debajo de mi piel habitan todavía las espinas robadas de los jardines
Debajo de tu piel sobrevive la ingenuidad de mis palabras juveniles
La pureza del áurea que emanaba de mi cabeza
La neblina matutina de mi lengua que abrazaba tu prístina sonrisa
hoy descubro putrefactos recuerdos de aquellos días
La mano estampada en la cueva de tu pecho
El deseo, aun, aguardando en la entrada de tu casa
Con sus paredes rosas y su perfume a feromonas

Excavando las capas rugosas de nuestros cerebros
Descubro la ausencia de una atalaya y una fortaleza
Que protegiera nuestro sueños
Ahora entiendo por que en nuestros días
Persiste la ausencia de utopías

Delante del portón de tu memoria
Hay una sombra negra
impidiendo el paso de la luz
Estorbando para que los recuerdos
no pinten de nuevo tu días con sonrisas

Hay en tu casa un ogro de alma desdeñosa
Esbirro de la sombra que no viste a tiempo

En las capas rugosas de nuestro cerebros
hay incrustados preciosos diamantes, muy pequeños
Puros y vírgenes, necesario es pulir sin los malos momentos
Mirando hacia adelante, abriéndoles paso entre las sombras
Desterrando de sus almas la herencia del viejo Cuervo
Arrojando para siempre la mano torpe de mi acervo

Desenterrando nuestros recuerdos descubro un cofre necesario
Que contiene dentro aquellas cartas que llegaban a tus manos
Entiendo y comprendo que es imperioso arrancarnos la piel como escamas
Arrojarnos a la profundidad donde sobrevive la sombra, y vencerla
Quemarnos en besos de magma
recorrer las inexploradas galerías rosas
bailar como mariposas en un vals de feromonas
para no morir sin antes desenterrar nuestros recuerdos

Juan Csernath
10 de mayo de 2013

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